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Le había mandado un texto temprano avisando mi visita en su oficina. –Una importante empresa de la localidad–. En el le decía que llevaría una mochila con una cosas y le pregunté que si le interesaba saber el contenido.

 

—Si me interesa –fue su respuesta.

 

Por supuesto no le dije que llevaba en la mochila, Mónica pronto se daría cuenta del contenido. Solo le conteste; ten listo el despacho privado, que nadie lo vaya a tener ocupado. El privado no es exclusivo de ella, otros tres departamentos de la empresa pueden disponer de él, y aquí estaba el chiste del juego, no sabía a qué hora llegaría, pero ella tendría que encargarse de que estuviera libre en todo

 

Sabía que desde este momento le sería difícil concentrarse en su trabajo tratando de adivinar mis intenciones, su curiosa mente empezaría a imaginar el contenido de la mochila, y sobre todo como le haría para tener libre el despacho durante todo el día, siempre la he puesto un poco nerviosa, lo noto hasta en la forma en que me escribe, sabía que estaría atenta a la sala de juntas esperando a que llegara y tratando de tenerla reservada con cualquier tonto pretexto –te imagine marcando a los demás jefes de departamento para saber si ocuparían la sala, Pedro sería el primero al que le preguntaría sería el más fácil de convencer que cambiará su junta si es que la tenía, luego fue el turno de Laura ella era su amiga y comprendería sus motivos y no había problema con ella, pero Martha con ella era diferente, con ella existía cierta rivalidad y era capaz de inventarse algo, por fortuna ese día tuvo que salir a una de las sucursales por motivos de inventario–. Sabía que a esa hora yo ya estaba follando su mente…

 

Ella es una excelente profesionista sabe de su trabajo y ello le ha valido para ser jefa de su departamento, y ahí todos la respetan y obedecen, no hay nadie que se atreva a desobedecer, le gusta tener el control y saber qué es lo que está pasando en todo momento. Conmigo es diferente, conmigo es lo contrario, le gusta ceder el control seguir mis juegos y perversiones, obedecer en mis mandatos mis perversiones son suyas y las de ella son mías, muy pocos son los que le conocen esta faceta, no soy el primero con quien lo hace, pero soy un afortunado con ella, no a cualquiera le concede ese privilegio.

 

Me vestí para la ocasión traje negro y corbata, con una camisa blanca impecable y zapatos recién boleados, un poco de perfume –me gusta la respuesta que tienes cuando me pongo un poco de el–. Tomé el maletín y metí un poco de cuerda, un pequeño fuete, y una bolsa pequeña de las que se usan para transportar medicina llena solo con hielo.

 

Subí a la Ford 49′ y tomé la ruta a su trabajo con música de banda.

 

En cuanto llegue salude a Patricia la recepcionista que con una gran sonrisa me recibió como lo hace con todo el mundo, quien me dio un pase de visitante y muy amablemente me dijo por dónde subir –es linda quizá en otra ocasión la invitemos a jugar–. Era media mañana recién había acabado la hora de almorzar, te imagino nerviosa mirando el reloj cada cierto tiempo, esperando verme aparecer por la puerta. Llegue a su departamento y salude desde la puerta, su escritorio estaba hasta el final de la sala, con su traje de falda ejecutivo, avance hacia ella, así que me vio cómo iba decidido a su lugar, salude amablemente a todos sus subordinados en el camino y luego, cuando estuve frente de ella la bese, la bese ahí mismo hasta quitarle el aliento.

 

—Ya llegue preciosa, es hora de ir al privado –le dije en voz baja, aunque creo que me alcanzaron a oír las personas mas próximas a ella.

 

Camino delante de mí y me abrió paso al lugar –verla caminar es sexi sobre todo cuando irradia esa seguridad que emana, ver su trasero siempre es una aventura.

 

Entramos en la oficina y cerré la puerta tras de mí, deje el portafolio en la mesa, con mucho interés tus ojos lo miraban y lo abrí ante ti –sé que te morías de curiosidad.

 

—¿Ya quieres saber lo que te espera verdad?

 

Permaneciste parada, seria, sin decir nada.

 

Sin dejar de observarte fui sacando las cosas quería ver tus reacciones y tratar de descubrir en ellas tus pensamientos. Saque primero la cuerda sonreíste un poco, saque enseguida el pequeño fuete mientras mantenías la sonrisa, por último deje la bolsa médica, aquí pusiste cara de incertidumbre, –Sonreí para mi.

 

—Ve pensando que les vas a decir de las marcas en tu piel –ahora el color se fue de tu rostro, pero no dejaste de sonreír.

 

Primero que nada

 

Quiero que te desnudes para mí,

 

Ve mis ojos mientras lo haces

 

Quiero que te sientes al borde del escritorio

 

Con tus piernas abiertas…

 

Mastúrbate un poco para mí

 

Quiero que te des placer

 

Lento primero y vas subiendo el ritmo según lo quieras

 

Ve hasta el punto de casi explotar

 

Pero no termines

 

No te corras aún…–me encanta el poder verte disfrutar de ti, ver como tus decididos dedos van provocando en ti esas reacciones. Vas a querer terminar de una vez tus piernas trataran de cerrarse buscando la liberación, buscando conseguir ese anhelado final, pero sé que te limitaras a lo que te he dicho, sabes qué te proporcionaré un placer mayor que aunque tus dedos son expertos en tu piel, no es suficiente… sabes que necesitas más que solo tus dedos, algo por lo que tus labios piden con rítmicos movimientos, algo que solo yo te puedo dar.

 

— Aquí estoy totalmente abierta para ti, con las piernas separadas y dispuestas a masturbarme de abajo hacia arriba ,pasando por mi clítoris que está duro y retador esperando que sea tocado por mis dedos , lo hago mientras te miro, sé que disfrutas de cómo lo hago, mojo un poco los dedos con mi saliva mientras con círculos pequeños me estimulo hasta el punto de casi explotar. Me detengo antes de llegar casi a punto del éxtasis esperando tu siguiente orden, ahí estas callado observando, disfrutando de mis movimientos noto tu dureza debajo del pantalón.

 

—Basta! Ahora quiero que subas tus piernas al escritorio, así abiertas…

 

Pon tus manos entre tus piernas

 

Por debajo de tu rodilla

 

Dóblalas y aprisiona tus muñecas con las piernas

 

Una en cada pierna

 

Espera así…

 

—Te ofrezco mis manos para que las sujetes en el punto exacto para ofrecerte el control de mi cuerpo –pongo los brazos donde me indicas– estoy dispuesta a vivir la experiencia contigo,  complacerte y así a su vez será muy placentero para mí. Quiero que me liberes que sacies en mí esta hambre que brota entre mis piernas.

 

—Voy a ir poniendo cuerda en cada una de ellas –se verán hermosas las marcas en tu piel.

 

No las podrás mover

 

No podrás mover tus manos

 

Si acaso los dedos

 

Estarás abierta para mí

 

Expuesta para mí

 

Vulnerable a mi antojo

 

Podre hacer contigo lo que me plazca.

 

¿Deseas eso?

 

Estas dispuesta a ello?

 

¿Quieres gritar? Que toda tu oficina se entere de lo que aquí está pasando.

 

—sabes que si, que siempre estoy dispuesta para ti.

 

—Me gusta eso

 

Me complace

 

Y te complaceré

 

Has jugado con hielo?

 

Lo pasare por todo tu cuerpo

 

Solo un poco

 

Pero en tus labios…

 

Ahí dejaré que tu calor lo derrita un poco

 

Mientras mis dedos juegan fuera el hielo conocerá tu interior

 

Has hecho eso?

 

Te ha follado un hielo? –bueno no es que nunca hubiéramos jugado con hielo, lo he pasado por tu piel, tus pezones, tus labios, pero nunca lo has tenido dentro, nunca te ha follado un hielo. Quiero ver como tus labios se contraen al contacto del hielo como abres la boca al sentir el contraste del frío hielo en el calor de tu interior.

 

Dejare que te queme un poco

 

Antes de poner mi cálido aliento en su lugar.

 

—El hielo es una experiencia que jamás he vivido, y, si quiero que me folles con él, quiero pedir más y más.

 

—Pondré mis labios en lugar del hielo pasare mi lengua por toda esa zona una vez, otra vez, todo lo que me plazca chupare tu clítoris

 

Lo aprisionaré con el filo de mis dientes

 

Hasta lograr que te retuerzas de placer beberé de ti todo eso que me das todo eso que he provocado.

 

Daré pequeños golpes en tus labios con mi palma abierta o con el fuete ya sentirás la diferencia.

 

Sabes

 

Si golpeas el lugar adecuado puedes proporcionar un gran orgasmo, un par de golpes certeros sobre el clítoris me indican que estas cerca, tu cara lo dice tus ojos lo piden, me gustan tus reacciones como recibes cada uno de los golpes, como te muerdes el labio para no gritarlos,

 

Unos golpes sobre tu hinchado clítoris pueden ser muy placenteros, y a ti casi están a punto de hacerte explotar, ¿Quieres gritarlo?

 

Grítalo perra!!! Grita para que todos sepan de quien eres la puta

 

Que no quepa duda quien es tu dueño.

 

—Cuando chupes el clítoris, quiero sentir como una y otra vez tu lengua juega por mis labios haciéndome enloquecer de placer.

 

—Quiero que me lo pidas

 

Quiero que me pidas que te folle…

 

Si, siente mi dureza

 

Abre tu boca

 

Lo lubricare con tu saliva

 

Follare tu boca antes que tu coño te haré mi perra, mi puta –sé que nadie te ha hablado así antes, sin embargo por el brillo de tus ojos sé que lo eres y lo aceptas–, serás lo que yo quiera que seas cuando yo quiera que lo seas, tomaré lo que es mío por derecho.

 

—Que me hagas pedir más una y otra vez que me folles duro, fuerte como solo tú sabes hacerlo.

 

Cuando me folles la boca será la experiencia más placentera el estar sujeta por las manos y que me penetres por la boca mojando los labios de esas gotas de placer que emanan de ti,  complacida de esa fuente de placer, ya que cada trago significa parte de tu esencia salvaje, viril y deliciosa.

 

—Tus ojos… Tus ojos son tan expresivos como tu boca… Eres libre, sabes que aquí dentro eres libre de ser tú, sin nada que ocultar se tus vicios que a la vez son los míos… Tu boca lo pide y tu coño lo necesita yo lo quiero, quiero entrar en ti y disfrutar de tu humedad…

 

Entraré en ti fuertemente

 

Como sé que te gusta mirare como tus labios se abren al sentir esa primer embestida entraré y saldré de ti sin piedad hasta saciar esta sed que tengo de ti

 

Te haré explotar una y otra vez

 

Antes de voltear tu cuerpo

 

Y dejar la mitad de él colgando en el borde del escritorio. Después entrare así me gusta ver tu culo al aire es único y es mío, solo mío

 

mientras un dedo es recibido en tu culo…

 

No parare hasta desfallecer

 

Hasta haber sacado de ti el último grito

 

Hasta quedar exhaustos

 

Y sudorosos

 

Hasta que tus piernas tiemblen

 

Sentirás el placer

 

Y el agotamiento

 

Quedaras dolorida todo el día

 

Quizá mañana también

 

Pero sonreirás

 

Sonreirás al recordarme

 

Al recordar nuestro encuentro…

 

—Y ya después volteada sobre el escritorio, disfrutaré se esa penetración deliciosa de tus manos y de ese falo delicioso que me partirá en dos ,pero que me mantendrá encendida por dentro disfrutando una y otra vez cada embestida que propinas en mi, haciéndome terminar a chorros que escurren por las piernas quedando desfallecida ante tal encuentro.

 

—Eres realmente sorprendente y la vista que tengo de ti es sensacional, ahí con medio cuerpo colgando del escritorio tus manos y piernas tensas por el esfuerzo y mi esperma empezando a salir de tu interior, rápidamente quito los nudos poco a poco las marcas se van tornando rojas, lindas, beso cada una de ellas, símbolo de tu pertenencia, antes de abrazarte y acurrucarnos juntos en el sofá.

 

Las marcas en tus muslos las cubrirá tu falda, tal vez las de las muñecas las tape la manga larga, pero esas en tu pantorrilla quedaran varias horas, las llevaras con orgullo por lo que resta de tu horario y en la noche las besaré, besaré cada una de ellas antes de volver a cogerte…

 

Salimos de ahí dejando nuestras ropas lo mejor posible todos disimulan que no nos ven pero cada uno de ellos sospecha lo que pasó dentro nos miran con cierta envidia ellos quisieran estar en mí lugar y ellas quisieran que las hagan gritar como tú lo hacías.

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