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Se habla mucho de lo que es la palabra de seguridad y para lo que sirve, algo menos se habla de los códigos. Aunque no soy ninguna experta en la materia, vengo a hablar sobre el tema (siempre desde mi humilde punto de vista).

Empecemos por qué son los códigos y la palabra de seguridad y para qué sirven.

  • Palabra de seguridad: Es una palabra cualquiera que elige el sumiso o la sumisa. Debe ser una palabra que venga a la mente de manera rápida y fácil, pues sirve para parar la sesión. Debe ser meditada cuidadosamente, ya que en una situación intensa, bajo presión, estrés, conmoción o bloqueo nuestra mente puede paralizarse y no acordarse de ella; lo cual sería un grave problema, ya que si no se dice se le da a entender al dominante que todo va bien y que puede seguir la sesión. Por ello es recomendable que sea algo que le guste mucho al sumiso o la sumisa, que le apasione y le venga a la mente aunque esté en una situación adversa. La palabra de seguridad está, entre otras cosas, para evitar parar la sesión cuando el sumiso o la sumisa diga algo como “pare” cuando realmente no quiere pararla y sabe que puede continuar. Pongo un ejemplo: atan a la sumisa de manos y piernas en cruz, y le ponen un Hitachi entre las piernas. La sensación de placer es abrumadora, algunas pueden sentir que se van a desmayar del placer, dicen “¡pare, por favor!” pero realmente no desean que pare (una pequeña incoherencia que nos sucede a algunas). Debo dejar claro que una vez dicha la palabra de seguridad se acaba la sesión, finaliza, no se pausa para continuar luego; para eso están los códigos.
  • Códigos: Hay muchos tipos, se usan para indicar al dominante si estamos bien, regular, o mal tirando a nuestro límite. Son como la “antesala” a la palabra de seguridad. Suelen ser escalas. Una muy usada es la de los colores, como si de un semáforo se tratase: verde significaría que estamos bien, amarillo que regular, y rojo que si sigue diremos la palabra de seguridad porque estamos llegando al límite. Como en todo, hay variaciones, de ese mismo semáforo también he oído verde, amarillo, naranja, rojo y negro (siendo distintos), en otros rojo y negro es lo mismo, etc. También está la escala numérica, en la que 1 es todo bien y 3 mal, también se hace la numérica a la inversa, escala del 1 al 5, al 10… Hay tantos códigos como imaginación tengan el Amo (o la Ama) y su sumisa (o sumiso); y por supuesto no hay ningún código que sea mejor o peor que otro, simplemente se adaptan mejor o peor a cada relación D/s.
  • Y me diréis “todo eso está muy bien, pero ¿y si estoy amordazada/o y no puedo hablar?” Pues también hay código para ello. Una muy buena opción es darle al sumiso o sumisa algo que suene y sea pequeño, por ejemplo unas canicas. Si todo va bien seguirán en la mano, si por lo que sea se llegase a la “frontera” de los límites el sumiso o la sumisa las dejará caer al suelo para que su dominante oiga el sonido y sepa que algo pasa. Como veréis, no poder hablar verbalmente no significa que no haya comunicación.

Os preguntaréis “¿siempre es así?” Pues bien, no siempre. Todo esto pertenece al consenso, al SSC (Sano Seguro Consensuado) y puede que evolucione hacia el metaconsenso, o que permanezca en el SSC. Ambos son válidos y respetables. Lo que sí que hay que tener claro es que todas las relaciones D/s (en mi humilde opinión) deben comenzar así, porque para llegar al punto en que no haga falta decir nada porque el o la dominante conoce a la perfección a su sumisa/o hace falta tiempo y mucha confianza; y eso no se consigue en una semana ni en un mes, es un largo camino que requiere de tiempo, paciencia, honestidad y mucha comunicación.

Y hasta aquí mi diatriba de hoy, espero que ayude y sirva de algo, o que al menos disfruten de mi lectura. (Si ven que me he dejado algo, no duden en comentar o mandar un privado para que pueda añadirlo y hacer este tutorial lo más completo posible).

Ivy.

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